Vuelta a Islandia (1)

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Rosetta

(miércoles, 12 de noviembre)

Rosetta es una misión diseñada por la Agencia Espacial Europea (ESA), con el objetivo, por primera vez en la historia de la humanidad, de orbitar y aterrizar sobre un cometa. La ESA proporciona toda la información relevante sobre este tema a través de sus diferentes webs

¿Por qué aterrizar sobre un cometa? Los cometas son los objetos más primitivos del Sistema Solar, y por tanto llevan consigo información esencial sobre nuestros orígenes. Su composición química se ha mantenido prácticamente inalterada desde su formación, por lo que reflejan la composición de nuestro Sistema Solar cuando aún era muy joven, hace más de 4600 millones de años. Al ponerse en órbita en torno al cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko y al aterrizar en él, Rosetta nos permitirá reconstruir la historia de nuestra región en el Espacio.

Rosetta también nos ayudará a descubrir si los cometas intervinieron en la formación de vida en la Tierra. Los cometas transportan moléculas orgánicas complejas, que trajeron a la Tierra a través de numerosos impactos, y que quizás hayan tenido alguna función en el origen de la vida. Además, los elementos ligeros y volátiles que transportan los cometas también podría haber jugado un papel importante en la formación de los océanos y de la atmósfera de la Tierra.

¿Y por qué el 67P Churyumov-Gerasimenko? Por cierto, ¿de dónde viene el nombre? Tenía que ser un cometa que siguiera una trayectoria orbital cerca del plano de la eclíptica, para que fuera más fácil de lograr un aterrizaje prolongado. Por otra parte, el vuelo del cometa en el Sistema Solar interior tenía que coincidir con la línea de tiempo de la misión Rosetta, para que ambos llegaran al lugar correcto en el momento adecuado para la cita histórica. En un primer momento, el elegido para la gran cita fue el cometa periódico 46P / Wirtanen, pero el lanzamiento de la nave Rosetta se retrasó, por lo que hubo que buscar otro cometa; otro asiduo visitante del Sistema Solar interior, 67P / Churyumov-Gerasimenko, fue seleccionado como el sustituto adecuado.

Al igual que todos los cometas, Churyumov-Gerasimenko lleva el nombre de sus descubridores. Se observó por primera vez en 1969, cuando varios astrónomos de Kiev visitaron el Instituto de Astrofísica de Alma-Ata en Kazajstán para llevar a cabo un estudio de los cometas.

El 20 de septiembre, Klim Churyumov estaba examinando una fotografía del cometa 32P / Comas Solá, tomada por Svetlana Gerasimenko, cuando notó otro objeto similar a los cometas. Después de regresar a Kiev, estudió la placa con mucho cuidado y con el tiempo se dio cuenta de que, efectivamente, habían descubierto un nuevo cometa. 

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El cometa 67P es uno de los numerosos cometas de periodo corto que tienen periodos orbitales de menos de 20 años. Desde sus órbitas son controlados por la gravedad de Júpiter, por lo que también se les llaman los cometas de la familia Júpiter.

Estos cometas de corto período pueden proceder del Cinturón de Kuiper, un gran depósito de pequeños cuerpos helados situados justo más allá de Neptuno. Como resultado de colisiones o perturbaciones gravitacionales, algunos de estos objetos helados son expulsados ​​del cinturón de Kuiper y caen hacia el Sol.

Cuando cruzan la órbita de Júpiter, los cometas interaccionan gravitacionalmente con el enorme planeta. Sus órbitas cambian gradualmente como resultado de estas interacciones hasta que son finalmente expulsados ​​del sistema solar, o chocan con otro planeta, o con el Sol.

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La nave Rosetta  se lanzó finalmente en marzo de 2004. Está compuesta por el módulo orbitador, que lleva 11 experimentos científicos, y por un módulo de aterrizaje, llamado Philae, que lleva 10 experimentos más, con los que se desarrollará el estudio más detallado jamás realizado sobre un cometa.

Rosetta tiene previsto desprenderse de su módulo de aterrizaje mañana, 12 de noviembre, sobre las 10 de la mañana (hora peninsular española, a la que recibiremos la señal). A esa hora, el módulo caerá en caida libre, por lo que una vez que empiece el descenso no se podrá corregir la trayectoria. Durante el descenso, Philae sacará fotos y llevará a cabo experimentos científicos, tomando muestras del polvo, gas y del entorno del plasma próximo al cometa. Se ha calculado que el descenso dura unas 7 horas, por lo que a las 5 de la tarde está previsto que los arpones de Philae se enganchen a la superficie del cometa. Tanto si consigue agarrarse al cometa como si no, la misión es ya un éxito.

Fuente: Agencia Espacial Europea

¿En serio usamos el 10% de nuestro cerebro?

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LUCY A PUNTO DE DESCUBRIR QUE NO.

El mito del 10% es una creencia falsa, al parecer basada en  interpretaciones erróneas de textos de científicos como William James, o incluso en otros mitos como el que se le atribuye falsamente a Albert Einstein al decir que sólo utilizaba un 10% de su capacidad (parece que no hay constancia en ningún sitio de que esa frase la dijera Einstein).

Pero empecemos por el principio:

EL ENCÉFALO

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Nuestro  encéfalo está compuesto por el cerebro, cerebelo y tronco encefálico. Es una estructura relativamente pequeña en relación al tamaño total del cuerpo, pero consume un 20% de la energía total diaria.

La mayor parte de la energía se emplea en controlar la actividad de los millones de neuronas y células gliales que nos permiten realizar funciones cognitivas complejas, el resto se emplea en procesos inconscientes como mantener el latido del corazón o la respiración u otro tipo de actividades complejas que están automatizadas, como conducir.

El encéfalo siempre está activo. Aquí la estructura es al mismo tiempo función, como expresa el neurocientífico Jose María Delgado, no se puede separar.

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Por otra parte, los múltiples haces de fibras nerviosas que conectan las diferentes zonas, tanto dentro de cada hemisferio cerebral como entre ambos hemisferios, hacen posible que nuestro cerebro funcione como un Todo, de forma que cuando se lesiona una zona esto repercute en el resto del cerebro. A la hora de rehabilitar las funciones de áreas cerebrales dañadas ésta es una ventaja ya que las zonas adyacentes a la lesión pueden asimilar sus funciones, sobre todo si es un cerebro en desarrollo. A esta capacidad que tiene nuestro cerebro (y el encéfalo en general) de reorganización se le llama plasticidad cerebral.

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A través de técnicas de neuroimagen como la resonancia magnética funcional, se puede ver qué partes del cerebro se activan cuando una persona hace o piensa en algo. Un pequeño movimiento, como cerrar y abrir el puño de la mano o decir unas pocas palabras requiere de la actividad de mucho más del 10% del cerebro.

También cuando duerme, o cuando no hacemos nada, el cerebro está haciendo mucho, ya sea controlando funciones como respirar y el latido del corazón, o recordando cosas por hacer.

Cuando cualquier célula nerviosa se deja de usar se degenera y muere o es colonizada por otras áreas vecinas. Mientras están vivas, las células nerviosas están activas, no saben de vacaciones.

POSIBLEMENTE EL MITO PERDURARÁ

Y es que un cerebro que no utiliza el 90% de su capacidad serviría para explicar todo tipo de falsas creencias relacionadas con supuestos poderes extrasensoriales. Además de ser una idea que puede reconfortarnos: creer que podríamos utilizar más zonas del cerebro que no utilizamos…

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La evidencia, sin embargo, tiene reglas diferentes de las que siguen las creencias; las pruebas nos muestran que usamos el 100% de nuestra masa cerebral,  aunque no lo utilicemos todo al  mismo tiempo, claro…

El experimento que desmontó la astrología: el efecto Forer

Todavía, en la actualidad, es frecuente encontrar personas que afirman coincidir en todos o casi todos los rasgos de personalidad que su horóscopo predice. Seguramente estas personas cambiarían de opinión si conocieran el experimento que llevó a cabo un psicólogo llamado Forer. Un experimento tan sencillo como eficaz que permitió entender cómo funcionan diferentes tipos de adivinación como la astrología, el tarot, los oráculos o los test de personalidad que aparecen en las revistas populares.

Bertram R. Forer se doctoró en Psicología Clínica en la Universidad de California en los
años 30. En 1948 realizó el experimento que lleva su nombre y que publicó un año
después en el Journal of Abnormal and Social Psychology como “The fallacy of personal validation: A classroom demonstration of gullibility

El experimento fue el siguiente: dio a sus estudiantes un supuesto test de personalidad para que lo contestaran, luego repartió entre ellos un análisis de los resultados de esa prueba, simulando que era una evaluación personalizada. En realidad, el análisis lo había confeccionado juntando fragmentos de diferentes horóscopos que había encontrado en los periódicos.

El análisis de la personalidad de cada uno de los alumnos fue el mismo:

“Tienes la necesidad de que otras personas te quieran y admiren, y sin
embargo eres crítico contigo mismo. Aunque tienes algunas debilidades en
tu personalidad, generalmente eres capaz de compensarlas. Tienes una
considerable capacidad sin usar que no has aprovechado. Disciplinado y
controlado hacia afuera, tiendes a ser preocupado e inseguro por dentro. A
veces tienes serias dudas sobre si has obrado bien o tomado las decisiones
correctas. Prefieres una cierta cantidad de cambios y variedad y te sientes
defraudado cuando te ves rodeado de restricciones y limitaciones. También
estás orgulloso de ser un pensador independiente; y de no aceptar las
afirmaciones de los otros sin pruebas suficientes. Pero encuentras poco
sabio el ser muy franco en revelarte a los otros. A veces eres extrovertido,
afable, y sociable, mientras que otras veces eres introvertido, precavido y
reservado. Algunas de tus aspiraciones tienden a ser bastante irrealistas.”

Los estudiantes debían puntuar del 1 al 5, según la exactitud de esa descripción. El resultado promedio fue de 4,26. El test de 1948 se ha repetido en multitud de ocasiones desde entonces, y los resultados siempre se encuentran alrededor de 4,2.

El efecto Forer, también llamado falacia de validación subjetiva o efecto Barnum, es la aprobación que las personas hacen de las descripciones de su personalidad que supuestamente han sido realizadas específicamente para ellas, pero que en realidad son generales y suficientemente vagas como para ser aplicadas a un amplio espectro de gente.

Se han hecho multitud de estudios posteriores confirmando que la eficacia del efecto Forer se ve acentuada si se dan las siguientes situaciones:

-Si el sujeto cree que el análisis se aplica sólo a él. El texto debe estar redactado en
segunda persona, y dejarlo bien claro en repetidas ocasiones.

-Si el sujeto cree en la autoridad del evaluador. La sugestión juega un papel muy
importante: si el sujeto cree en la magia y el ocultismo, un entorno ambientado como
tal, aumentará la efectividad. Si el sujeto es más escéptico, suele tener más
efectividad que el ambiente sea más científico.

-Si el análisis enumera mayormente atributos positivos. Se cree que esto sucede
porque las personas tienden a reconocerse más con lo que desean ser que con lo que
verdaderamente son. Tendemos a aceptar afirmaciones de nosotros mismos
basándonos en el deseo de que sea verdad más que en la exactitud de tales
afirmaciones.

El cerebro en acción

Los estudios de Psicología de la Percepción revelan desde hace tiempo que las personas registramos sólo parte de las señales proporcionadas por nuestro medio. Nuestra habilidad para procesar información es de hecho muy limitada cuando se compara con la complejidad de la información a la que estamos expuestos. Por este motivo utilizamos estrategias para reducir las tareas de procesamiento difíciles. De modo que la entrada de información está sometida a leyes y procesos que deforman la percepción, funcionando por ejemplo, mediante selección, rigidez y simplificación.

En los años 70 comenzaron a aparecer estudios (con los psicólogos Daniel KahnemanAmos Tversky) que descubrían que la gente no siempre utiliza mecanismos adecuados de análisis ni el resultado de estas operaciones se ajusta a un funcionamiento lógico óptimo. Del estudio de los errores que cometemos en la percepción social surgen
conceptos como el de sesgo cognitivo que implica una tendencia de respuesta que se
mantiene sistemáticamente en casi cualquier situación.

Existen muchos tipos de sesgos, entre los más comunes están:

Las correlaciones ilusorias que, en el ámbito de los estereotipos sociales, nos
hacen sobreestimar la frecuencia de una conducta infrecuente (por ejemplo, un
robo) en un grupo minoritario (por ejemplo árabe) y a recordar mejor esa
información. Este fenómeno se da con mucha frecuencia y probablemente se
encuentre en el origen de muchos estereotipos.
Sesgo del falso consenso, según el cual tendemos a pensar que los demás se
comportarían igual que nosotros en las mismas circunstancias. El sesgo de la
falsa peculiaridad, sin embargo, es la tendencia a considerar determinados
rasgos personales como únicos o peculiares. Pero el falso consenso es más típico
que se observe cuando se juzgan opiniones y actitudes, mientras que la falsa
peculiaridad es más probable que se observe cuando se trata de juzgar
cualidades positivas que uno considera muy importantes y cree poseer.
Sesgos egocéntricos o de autofoco, cuando las personas evalúan su propia
contribución en actividades compartidas suelen sobreestimar su aportación, lo
que se llama atribución egocéntrica. Esto se da también en tareas de recuerdo,
uno recuerda mejor su contribución relativa a una tarea que la de los demás.
Ilusión de control, la tendencia a considerar que la propia respuesta guarda una
mayor relación con un resultado de la que realmente existe, especialmente si el
suceso tiene consecuencias positivas. La ilusión de control, así como la correlación ilusoria son tipos de un sesgo muy común: las ilusiones de causalidad, que son la base de la mayor parte de creencias irracionales. Matute, Yarritu, Vadillo (2011)
Pareidolia, o la tendencia a asociar imágenes que se presentan de forma ambigüa y
vaga con expresesiones faciales y objetos comunes. Por ejmplo, ver caras
conocidas en una mancha cualquiera o reconocer formas en las nubes o las
constelaciones celestes.
Efecto de arrastre, hacer o creer determinadas cosas sólo porque
mucha gente las hace o las cree.
Sesgo de confirmación,  buscar o interpretar información de modo
que confirme nuestra idea.

Sesgos que utilizamos al procesar la información y que parecen explicar, entre otras
cosas, por qué tantas personas piensan que las pseudociencias (astrología, quiromancia, grafología, lectura en frío, etc.) “funcionan”. Y si no, preguntémosle a Forer.

Así que, cuanta más información exista sobre cómo funciona nuestra mente, más rápido se extinguirá el oficio de charlatán… o no.

Actualización: 7 de noviembre de 2013

Aquí os dejo la presentación  “El cerebro en acción”  de la IX Reunión de Divulgadores de Ciencia, que tuvo lugar en Salamanca los días 1 y 2 de noviembre de 2013.