El cerebro en acción

Los estudios de Psicología de la Percepción revelan desde hace tiempo que las personas registramos sólo parte de las señales proporcionadas por nuestro medio. Nuestra habilidad para procesar información es de hecho muy limitada cuando se compara con la complejidad de la información a la que estamos expuestos. Por este motivo utilizamos estrategias para reducir las tareas de procesamiento difíciles. De modo que la entrada de información está sometida a leyes y procesos que deforman la percepción, funcionando por ejemplo, mediante selección, rigidez y simplificación.

En los años 70 comenzaron a aparecer estudios (con los psicólogos Daniel KahnemanAmos Tversky) que descubrían que la gente no siempre utiliza mecanismos adecuados de análisis ni el resultado de estas operaciones se ajusta a un funcionamiento lógico óptimo. Del estudio de los errores que cometemos en la percepción social surgen
conceptos como el de sesgo cognitivo que implica una tendencia de respuesta que se
mantiene sistemáticamente en casi cualquier situación.

Existen muchos tipos de sesgos, entre los más comunes están:

Las correlaciones ilusorias que, en el ámbito de los estereotipos sociales, nos
hacen sobreestimar la frecuencia de una conducta infrecuente (por ejemplo, un
robo) en un grupo minoritario (por ejemplo árabe) y a recordar mejor esa
información. Este fenómeno se da con mucha frecuencia y probablemente se
encuentre en el origen de muchos estereotipos.
Sesgo del falso consenso, según el cual tendemos a pensar que los demás se
comportarían igual que nosotros en las mismas circunstancias. El sesgo de la
falsa peculiaridad, sin embargo, es la tendencia a considerar determinados
rasgos personales como únicos o peculiares. Pero el falso consenso es más típico
que se observe cuando se juzgan opiniones y actitudes, mientras que la falsa
peculiaridad es más probable que se observe cuando se trata de juzgar
cualidades positivas que uno considera muy importantes y cree poseer.
Sesgos egocéntricos o de autofoco, cuando las personas evalúan su propia
contribución en actividades compartidas suelen sobreestimar su aportación, lo
que se llama atribución egocéntrica. Esto se da también en tareas de recuerdo,
uno recuerda mejor su contribución relativa a una tarea que la de los demás.
Ilusión de control, la tendencia a considerar que la propia respuesta guarda una
mayor relación con un resultado de la que realmente existe, especialmente si el
suceso tiene consecuencias positivas. La ilusión de control, así como la correlación ilusoria son tipos de un sesgo muy común: las ilusiones de causalidad, que son la base de la mayor parte de creencias irracionales. Matute, Yarritu, Vadillo (2011)
Pareidolia, o la tendencia a asociar imágenes que se presentan de forma ambigüa y
vaga con expresesiones faciales y objetos comunes. Por ejmplo, ver caras
conocidas en una mancha cualquiera o reconocer formas en las nubes o las
constelaciones celestes.
Efecto de arrastre, hacer o creer determinadas cosas sólo porque
mucha gente las hace o las cree.
Sesgo de confirmación,  buscar o interpretar información de modo
que confirme nuestra idea.

Sesgos que utilizamos al procesar la información y que parecen explicar, entre otras
cosas, por qué tantas personas piensan que las pseudociencias (astrología, quiromancia, grafología, lectura en frío, etc.) “funcionan”. Y si no, preguntémosle a Forer.

Así que, cuanta más información exista sobre cómo funciona nuestra mente, más rápido se extinguirá el oficio de charlatán… o no.

Actualización: 7 de noviembre de 2013

Aquí os dejo la presentación  “El cerebro en acción”  de la IX Reunión de Divulgadores de Ciencia, que tuvo lugar en Salamanca los días 1 y 2 de noviembre de 2013.

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